compañerxs: como colectiva en conformación y constante devenir que somos, no alimentamos conventillos ajenos. actuamos -y respondemos- con nuestra producción material y simbólica, q está publicada en diversos sitios . una vez más, lxs invitamos a acudir a ellos.están elaborados con seriedad y apasionamiento, no son fruto de dogma alguno, sino de experiencia, práctica y´crítica.
como bien les respondió la compañera a la q iban dirigidos los mails de uds., no hay nada de lo q tengamos q retractarnos, ya que en ninguno de nuestros artículos publicados o en los mails -individuales o colectivos de proyectil fetal- hemos vertido calificativo alguno q merezca rectificación. si leen con atención el mail q utilizan para "incriminarnos", resulta obvio q se trata de un exceso de susceptibilidad de vuestra parte q les impide diferenciar una legítima apreciación (les citamos: "me sentí de nuevo en el PTS con el troskismo o frente a la FORA de Abad de Santillán...") de una acusación (q uds.califican de "chicana"). en el mail q nos mandaron hacen mención a la discusión q mantuvimos en la puerta de la josé ingenieros: si algo les debe haber quedado claro a uds es que ningunx de nosotrxs tiene problemas en sostener sus afirmaciones y hacerse cargo de ellas. si quisiéramos calificarlos de trotskistas, mencheviques o de jóvenes hegelianos de izquierda, lo haríamos con fudndamento y no nos temblaría el pulso en escribirlo o gritárselos en la cara. por otra parte, todos los conceptos vertidos públicamente son los que sostuvimos (y sostendremos) verbal y personalmente. por lo tanto, la calificación de injuria que nos atribuyen es totalmente exagerada y fruto de una mala o apresurada interpretación de su parte.
Como no hay nada que rectificar, les reiteramos que sinceramente expresamos nuestras opiniones con la esperanza de contribuir al debate serio y no al fútil intercambio de mails y ecusaciones cruzadas. por lo tanto, lxs invitamos nuevamente a que hagan públicas sus apreciaciones en los espacios existentes o en otros q podemos generar: estamos a su disposición para cualquier mesa de debate, discusión o actividad que les parezca, donde junto a otrxs compañerxs o afines podamos instaurar formas más sanas y libertarias de estar en acuerdo y desacuerdo, que nada tienen que ver, por otra parte, con el respeto o la cortesía.
con este fraternal pero enérgico deseo, damos por concluido el intercambio de mail por nuestra parte
saludos libertarios y queer-feministas, Proyectil Fetal
jueves, 29 de noviembre de 2007
el anarkismo no puede no ser feminista
cepeturba dijo en 28/11/07 23:08 …
Chika Migraña, dijo:
hola! dejo mi opinión porke el tema me interesa...Escuchamos, hasta el hartazgo,que hombres y mujeres tienen los mismos derechos y que la legislación así lo ratifica. Sin embargo la desigualdad económica, simbólica, subjetiva y erótica entre géneros se sostiene y mantiene su eficacia. Como? de forma solapada... Se naturaliza la diferencia de la mujer con el hombre...la naturalización implica producir un consenso a través del cual los actores sociales atribuyan a la naturaleza lo que ha sido construido por la cultura, por este medio se logra que la violencia simbólica se lleve a cabo de manera velada, invisible , tanto para los hombres como las mujeres que participan de ella sin percatarse...las mujeres fuimos socializadas para aceptar estos mandatos y reproducirlos. Empecemos por desenmascarar que este discurso acerca de la igualdad es un discurso propio del patriarcado que oculta la discriminación y que pretende instalarse como un dato de la realidad, falseando hechos y manteniendo invisible aquello que no debe constituirse en saber, es decir, la persistencia de lav injusticias contra el género mujer
Y la necesidad de tener en cuenta las necesidades de cada género, es decir, manteniendo las diferencias sin que éstas impliquen inferiorización de las mujeres. si entendemos anarkia komo igualdad... como libertad... como negación de kualkier autoridad de un ser huamno sobre otro... entonces no puede el anarkismo no ser feminista
Ro!
Chika Migraña, dijo:
hola! dejo mi opinión porke el tema me interesa...Escuchamos, hasta el hartazgo,que hombres y mujeres tienen los mismos derechos y que la legislación así lo ratifica. Sin embargo la desigualdad económica, simbólica, subjetiva y erótica entre géneros se sostiene y mantiene su eficacia. Como? de forma solapada... Se naturaliza la diferencia de la mujer con el hombre...la naturalización implica producir un consenso a través del cual los actores sociales atribuyan a la naturaleza lo que ha sido construido por la cultura, por este medio se logra que la violencia simbólica se lleve a cabo de manera velada, invisible , tanto para los hombres como las mujeres que participan de ella sin percatarse...las mujeres fuimos socializadas para aceptar estos mandatos y reproducirlos. Empecemos por desenmascarar que este discurso acerca de la igualdad es un discurso propio del patriarcado que oculta la discriminación y que pretende instalarse como un dato de la realidad, falseando hechos y manteniendo invisible aquello que no debe constituirse en saber, es decir, la persistencia de lav injusticias contra el género mujer
Y la necesidad de tener en cuenta las necesidades de cada género, es decir, manteniendo las diferencias sin que éstas impliquen inferiorización de las mujeres. si entendemos anarkia komo igualdad... como libertad... como negación de kualkier autoridad de un ser huamno sobre otro... entonces no puede el anarkismo no ser feminista
Ro!
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Cumpas
martes, 27 de noviembre de 2007
Anarco Feminismo en La Argentina
NI DIOS NI AMO NI MARIDO. Entrecruzamientos entre anarquismo y feminismo en la Argentina de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
Aún está escribiéndose la historia del feminismo anarquista en la Argentina. Vamos a situarnos entonces en su capítulo inicial, a finales del siglo XIX, cuando esta tendencia hace su aparición en el seno de un anarquismo que, en su vertiente organizativista, se estaba consolidando en el incipiente movimiento obrero y en la vida social y cultural argentina. Si bien representó una tendencia minoritaria dentro del movimiento, hay que destacar la importancia de La voz de la mujer (1896-1897), “un diario escrito por mujeres para mujeres”, “uno de los primeros casos registrados en Latinoamérica de una fusión de ideas feministas con una orientación revolucionaria y trabajadora”[1]. Este periódico, reconociendo la especificidad de la opresión de las mujeres, las convocaba a movilizarse contra su doble subordinación: es decir, como mujeres y como trabajadoras.
Diversos periódicos anarquistas recogían la llamada “cuestión de la mujer”, reivindicando el carácter justo y revolucionario del feminismo proletario que luchaba por abolir la desigualdad de los géneros[2], aunque no había homogeneidad acerca de la jerarquía a acordar a las vindicaciones específicas de las mujeres. En muchas de las miradas de los hombres anarquistas subsistía cierto paternalismo. Sostiene Molyneux que “para la década de 1880, había surgido una corriente feminista distintiva en el seno del movimiento anarquista europeo, representada por escritoras tales como “Soledad Gustavo” (Teresa Mañe) y Teresa Claramunt, de modo similar a como en el movimiento norteamericano estas ideas eran desarrolladas por Voltairine de Cleyre, Emma Goldman y otras. Algunas de estas escritoras ya estaban siendo publicadas en la Argentina en la década de 1880 y en las críticas a la familia de la prensa anarquista aparecieron junto a editoriales apoyando al “feminismo”, que era un término de uso común en ese momento. Hay que destacar que frente al feminismo burgués de la época, de índole básicamente sufragista, la opción del feminismo “proletario” tuvo distintas acepciones: para el Partido Socialista, acorde a su reformismo, éste se expresó en una variante del feminismo preocupada por la lucha igualitarista, reclamando los mismos derechos para ambos sexos y mejores oportunidades educacionales para las mujeres, con argumentos como la “debilidad física intrínseca” de la mujer y la preservación de su “rol nato” de madres. Nombres como Cecilia Grierson o Alicia Moreau de Justo adquirieron relevancia. Hacia 1903 hubo dentro de la UGT una rama femenina, la Unión Gremial Femenina. Mayor relevancia que en el mundo gremial tuvieron las mujeres socialistas en las discusiones ligadas a la ley 1420, de educación, además del problema de la salud de las mujeres trabajadoras sometidas a rudísimos ritmos de trabajo. Entre las socialistas también encontramos a importantes sufragistas y defensoras y promotoras de la consecución de los derechos cívicos para las mujeres. Es claro que el anarquismo no luchaba por la consecución de derechos políticos para las mujeres, como las y los socialitas y que su práctica no estaba exenta de contradicciones, pero lo cierto es que delinearon un entrecruzamiento fructífero entre feminismo y anarquismo al que sólo muy recientemente se le ha dedicado atención.
Según algunas de las autoras consultadas, el mayor impulso al feminismo anarquista provino de los activistas españoles, pero exiliados italianos como Malatesta y Pietro Gori apoyaron las ideas feministas en sus diarios y artículos”[3]. Si bien para la Federación Obrera Argentina (central anarquista) no debía haber “cuestión feminista” sino “cuestión puramente humana, puramente social” (3º Congreso de la FOA, 1903), se reconoció la necesidad de la independencia económica de la mujer, para que, “a la par del hombre, luche por la independencia humana”. El histórico V Congreso de la FORA, de 1905, resolvió “hacer propaganda tendiente a organizar a la mujer”, mandando a una compañera de gira por el interior[4]. Además de La Voz de la Mujer, entre los periódicos específicos del género femenino (escritos por y para mujeres) se destaca posteriormente Nuestra Tribuna (1922-1925), a cargo de la gran activista y difusora de “la Idea” Juana Rouco Buela. A igual que La Voz de la Mujer, recibe muchas críticas y suscita una polémica entre los círculos anarquistas. La publicación también afronta dificultades financieras y la negativa de la imprenta a seguir imprimiéndola,
A finales de siglo XIX comienza la inserción de la mujer en el campo laboral, sindical y de las luchas sociales. Diversos grupos de mujeres libertarias tienen actividad finalizando ese siglo y a principios del siglo XX, algunos de ellos impulsados por la Federación Obrera (Regional) Argentina. Sociedades de resistencia, centros femeninos para la ilustración y el esclarecimiento y comités de huelga se sucedieron a lo largo de las décadas de influencia del anarquismo en el movimiento obrero y en la rica vida socio-cultural de las clases populares. Si bien la participación femenina está condicionada por los prejuicios morales de la época, la constante represión del gobierno -que aqueja a toda la amplia gama de actividades anarquistas, más allá de su marca de género-, la carencia de recursos materiales, la intensidad de las luchas y demás factores, la falta de regularidad y el no muy alto grado de inserción logrado por estos colectivos entre las obreras (cuestión que es señalada por no pocas y pocos especialistas), no opaca su originalidad y su mérito. La constante propaganda sobre la específica condición de opresión entre las trabajadoras dentro y fuera de las fábricas o talleres, las distintas campañas de difusión en barriadas proletarias y en viviendas de alquiler sobre temas tan diversos como la contracepción, el cuidado de la salud y la educación populares o nuevos ideales relacionales –el mentadísimo “amor libre”-, por mencionar algunos ejemplos, dan cuenta de una prédica oral y escrita incansable para el ejercicio de una vida en un todo opuesta a la alienación burguesa. En este marco histórico que trazo apresuradamente, de formación de un movimiento obrero autóctono con el aporte de la inmigración conciente proveniente de Europa y la paulatina incorporación de las mujeres a las filas del proletariado urbano, se destaca La Voz de la Mujer, que “surgió en el contexto de la descomposición y recomposición de las divisiones de rol tradicionales”[5].
La aparición de este periódico y sus vicisitudes[6] nos hablan de un fenómeno no exento de contradicciones: a partir del segundo número, las redactoras denuncian las actitudes antifeministas de los camaradas hombres, “falsos anarquistas” los llaman, que pregonan la liberación de toda la humanidad, pero que en la práctica mantienen firme la tutela sobre “sus” mujeres. Si bien no hay unanimidad ni en la teoría ni en la práctica, es claro que la fuerte preocupación libertaria por pensar la estructura de la dominación y llevar a cabo formas de existencia contra esa dominación -aún con sus claroscuros y contradicciones-, abrió un espacio para un desarrollo específicamente anarquista del feminismo, tal como se expresa en este periódico y en otros posteriores. En una rápida enumeración de títulos, encontramos: la doble opresión de las mujeres (que las constituye como el sector más explotado de la sociedad)[7]; ataque al matrimonio[8], al poder masculino sobre las mujeres y la propuesta del amor libre como contrapartida a las instituciones de la burguesía y al poder de la Iglesia; cierto neomaltusianismo social –para eludir la miseria obrera y no reproducir más fuerza de trabajo para la clase dominante[9]; la denuncia constante de la hipocresía burguesa (por ejemplo, el aborto que es practicado por la clase acomodada, por las monjas y curas); denuncia implacable de la explotación sexual como uno de los principales flagelos a combatir[10]; un discurso complejo y radical sobre la sexualidad, la autonomía y el uso del propio cuerpo. Más problemática resulta, en cambio, la exaltación del rol de madre: aquella, abnegadísima, que cría hijos anarquistas.
Si bien esta rápida enumeración temática y la referencia a estas dos publicaciones de mujeres anarquistas no alcanzan a dar cabal idea de la riqueza del cruce entre feminismo y anarquismo que se vivió por esos años, pueden servirnos para una primera aproximación al fenómeno, que nos ayude a echar luz sobre algunas cuestiones urgentes del presente de quienes nos reivindicamos libertarias y feministas. Las y los anarquistas establecieron algunos modos posibles y deseables de hacer política y de entender la lucha de clases, enfrentando los distintos modos de dominio, de control, de normativización. “Cien años atrás el anarquismo era un movimiento organizado, culturalmente significativo, y políticamente temido”[11], dice Ferrer y creo, como este autor, que la contrahegemonía revolucionaria libertaria alimentó el suelo donde afloraron grupos políticos y movimientos varios –como el de mujeres-. Su impulso quizá nos ha llegado como un mito de lo imposible, como una rara avis, pero no está muerto. Quizá sea nuevamente hora de recuperar categorías y prácticas como las que supone la militancia, pero bajo otro signo. Porque hay otra política posible que la partidaria y la oenegizada. No hay reformismo ni conformismo posibilista en la lucha por la instauración de nuevos modos de vivir contra la dominación, lo cual implica, inexorablemente, la pasión creativa de la destrucción. Y estas mujeres anarquistas son representativas de lo que digo.
BIBLIOGRAFIA.
Baigorria, Osvaldo (comp.): El amor libre. Eros y Anarquía. Anarres, Bs.As., 2006.
Barrancos, Dora: Presencia de la mujer en las luchas sociales argentinas de principio de siglo. http://www.blogger.com/a%20las%20barricadas/www.mininterior.gov.ar/agn/barrancos.pdf
Bellucci, Mabel: Anarquismo y feminismo: el movimiento de mujeres anarquistas con sus logros y desafíos hacia principios de siglo. http://www.rebelion.org/mujer/030530siglo.htm
Anarquismo, sexualidad y emancipación femenina. Argentina alrededor del 900. http://www.nuso.org/upload/articulos/1926_1.pdf
Ferrer, Christian: Cabezas de tormenta. Anarres, Bs.As., 2004.
Ferrer, Christian (comp.): El lenguaje libertario. Altamira, Bs.As., 1999.
Lobato, Mirta Zaida: Historia de las trabajadoras en la Argentina (1869-1960). Edhasa, Bs.As., 2007.
López, Antonio: La FORA en el Movimiento Obrero. Tupac ediciones, Bs.As., 1998.
Molyneux Maxine: “Ni Dios, ni Patrón, ni Marido. Feminismo anarquista en la Argentina del siglo XIX”, presentación a la compilación La voz de la mujer. Periódico comunista-anárquico. Universidad Nacional de Quilmes, Buenos Aires, 2002.
Oved, Iaacov: El anarquismo y el movimiento obrero en Argentina. Siglo XXI Editores, México, 1978.
Suriano, Juan: Anarquistas. Cultura y política libertaria en Buenos Aires, 1890-1910. Manantial, Bs.As., 2001.
Movimientos sociales. La huelga de inquilinos de 1907. Centro editor de América Latina, Bs. As., 1983.
[1] Molyneux, Maxine: “Ni Dios, ni Patrón, ni Marido. Feminismo anarquista en la Argentina del siglo XIX” en La voz de la mujer. Periódico comunista-anárquico. Universidad Nacional de Quilmes, Buenos Aires, 2002: 11.
[2] A modo de ejemplo, La Questione Sociale, periódico fundado por Malatesta en 1883, publicó una serie de panfletos dedicados al tema, así como Germinal, que apareció en 1897, tenía una sección titulada “Feminismo”. La protesta, periódico central del anarquismo argentino a lo largo de todo su itinerario, dedica también espacio para la propaganda dirigida especialmente a la mujer y para que éstas se expresen en las luchas que les son propias.
[3] Molyneux, op. cit.: 16. En la Argentina se publicaron numerosas obras y artículos del anarquista italiano, dedicados específicamente a la cuestión que abordamos. Como ya apunté más arriba, la editorial de La Questione Sociale publicó “A las mujeres que estudian”, de Malatesta y “A las proletarias” de Soledad Gustavo, entre otras obras. Conforme Oved, Iaacov: El anarquismo y el movimiento obrero en Argentina. Siglo XXI Editores, México, 1978.
[4] Conforme López, Antonio: La FORA en el Movimiento Obrero. Tupac Ediciones, Bs.As., 1998.
[5] Molyneux, op. cit.: 19.
[6] En el número 9, las redactoras afirmaban que había sido “un año de luchas, sacrificios, de crueles alternativas, de esperanzas y de caídas, solamente atenuadas en algo, por satisfacción de la lucha”.
[7] En una editorial, afirmaban: “creemos que en la sociedad actual nadie ni nada tiene una situación más miserable que las mujeres desafortunadas” (se entiende que se refieren a la mujer trabajadora y de las capas populares).
[8] Ni Dios, Ni amo, Ni marido, firmaba una colaboradora de La voz de la Mujer. Molyneux habla de noms de guerres al referirse a los apelativos de las y los contribuyentes, pero sería más correcto afirmar con Ferrer que no se trataba de alias o “nombres de guerra” cuando hablamos de estos apodos anarquistas, sino de “la prueba nominal de la transformación interior lograda”. Ferrer, Christian: Cabezas de tormenta. Anarres, Bs.As., 2004: 26.
[9] Más que a las autoras citadas en este trabajo, sigo aquí a Ferrer, que explica este rasgo de manera más convincente: “A su vez, el discurso eugenésico, sin estar del todo ajeno a las preocupaciones sanitaristas e higienistas de la época, se presentaba como un borde cultural apenas aceptable para la mentalidad burguesa. En el anarquismo, el discurso de la eugenesia abarcó distintas preocupaciones: la difusión del vegetarianismo, del nudismo, del antitabaquismo, de la procreación responsable o “consciente” (de raíz neomalthusiana) que predicaba la necesidad de, restringir la natalidad a fin de eludir la miseria obrera, la propaganda del uso del condón en barrios proletarios, la publicitación de otros métodos anticonceptivos…”. Ferrer, Christian: Cabezas de tormenta. Anarres, Bs.As., 2004: 33.
[10] Incluso autores no interesados en este aspecto del anarquismo local, resaltan el hecho de que durante el IV Congreso de la FORA (Federación Obrera Regional Argentina, de tendencia anarco-comunista), de julio de 1904, uno de sus puntos a tratar fue el de la lucha contra la prostitución y su base: la desigualdad humana. Conforme López, Antonio, op.cit y Oved, Iaacov, op.cit.
[11] Ferrer, Christian, op.cit: 13.
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proyectiles
II Té Anarko Queer en la plaza!!!!!
¿Puede el anarquismo no ser feminista?
II Té Anarko-Queer (trae las masas)
Invita: Colectiva d-género Libertario Proyectil Fetal
Afinidad y Organización
Sábado 8/12 - Plaza Monserrat San José y México 16 hs
No creas que tenemos la respuesta. Vení a compartir tus interrogantes.
Dudo luego insisto!
http://proyectilfetal.blogspot.com/
http://fotolog.com/proyectil_fetal
proyectilfetal@gmail.com
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Somos quienes soñamos los sueños
Somos quienes hacemos la música
Somos quienes agitamos y movemos
al mundo
Diversión, diversidad, disrupción
No va a ser siempre una gomera, no va a ser siempre con pollera, no va a ser siempre el pelo largo
lunes, 26 de noviembre de 2007
Para no cometer los errores del pasado

Observaciones a la Charla sobre Simón Radowitzky en la Biblioteca José Ingenieros. Para no cometer los errores del pasado
Para Severino, América Scarfó y sus hermanos (verdadero grupo de afinidad), en nuestro recuerdo, siempre.
Fuimos a un acto por el “Día de la Justicia Popular”. Nos encontramos con una lectura quasi o pseudo mística de Simón como “hijo del pueblo, que no cayó del cielo, producto del pueblo, en nombre de quien se sacrifica” o como “joven que recoge el amor popular y lleva acabo una acción por y para las masas”.
La pregunta que flota es si el accionar de Simón está justificado por el pueblo, ¿hubiera sido tan levantado hoy si otra hubiera sido la historia? ¿Si el pueblo, en aquel momento, no hubiera apoyado a Simón, entonces su accionar acaso no estaría justificado?
¿Somos pres*s acaso de la voluntad de la masa/pueblo? ¿Es la masa todo el pueblo? ¿Es el pueblo la clase?¿Las voluntades y la espontaneidad revolucionarias quedan supeditadas a una lógica democrática popular de cantidad de seguidores (fieles) que apoyen la causa? ¿Somos sólo hij*s de la circunstancia histórica? ¿ El salto cualitativo no se puede pegar de manera independiente, somos sólo producción histórica, esculpidos por “la voluntad popular”?
¿La voluntad popular es la misma, acaso, que apoyó la dictadura militar, que votó a Menem dos veces, a De la Rua y a los Kirchner, o a Hitler? ¿Quién se atreve a dictar cuál es el momento propicio? ¿Quién cocina los acuerdos, que luego, esos mismos dirán “se han roto”? Acuerdos pergeñados en comités cerrados, con acuerdos previos para poder ingresar.
Postular hoy que sólo los trabajadores podrán “liberar a la humanidad”, no sólo recuerda al postulado del marxismo de los trabajadores como único “sujeto de la revolución”, sino que, pero aún, nos condenará a esperar una vida tratando de organizar a la identidad y conciencia trabajadora por gremios, en un mundo donde los gremios y las identidades se han atomizado hasta desaparecer, donde los trabajos no tiene lugar de regencia, ni lugar donde agruparse, donde quienes son trabajadores aspiran a no trabajar más, y no se reconocen en su labor, porque el trabajo no genera identidad, donde la mayoría del trabajo es independiente, precarizado, desde otros lugares, donde ya casi no quedan fábricas como las conocidas por activistas y militantes de la FORA o de la USA o de la UGT, y principalmente donde el 53 % de la población de nuestro país vive en la pobreza, con trabajos esporádicos, informales, o sin ningún oficio. Humildemente, creemos que el anarquismo tiene la urgente tarea de pensar las estructuras de dominación actuales, con sus modalidades propias, que son muy distintas a las de las primeras décadas del siglo XX. El tan citado Malatesta decía -¡en 1907!- que “el movimiento obrero es sólo para mí un medio, pero el mejor de los medios de los que disponemos.” Sin necesidad de médiums, podemos afirmar que otras serían sus palabras en el 2007.
Poniendo fuera de toda duda el carácter de incuestionable que tiene –o debería tener- para tod* quien se dice anarquista el acto de justicia de Simón al terminar con Ramón Falcón, otro interrogante también nos quedó flotando en la Biblioteca, al escuchar que con tanto énfasis se separaba su acción de la “violencia” atribuida a otras “tendencias” del movimiento anarquista. Pensamos en Severino Di Giovanni y sus jóvenes compañeros Scarfó, fusilados por la dictadura de Uriburu, expresión pura de un anarquismo que defendía el derecho libertario de expropiar para hacer la revolución y que fue combatido hasta el escándalo por la tendencia agrupada en torno a “La Protesta”. Incluso después de su muerte, se siguió escarneciendo la figura de Severino, acusado de espía comunista, agente fascista, vulgar ladrón, etc: “no creo que para el movimiento anarquista sea una pérdida”, escribió Diego Abad de Santillán a Max Nettlau en una carta de 1931. A la luz de las palabras de Santillán, parece que a Severino no lo acompañaba el amor de las masas y por eso no era lamentable su pérdida o la posterior persecución de su compañera América y de los pocos compañeros de su grupo afín que pudieron escapar del fusilamiento. ¿Acaso la acción directa de est*s anarquistas no se explica, como los actos vindicativos de Radowitsky o Wilckens, por las condiciones históricas? ¿Qué calificativo merecen sus actos entonces?
El mismo López Arango y Abad de Santillán sostuvieron que “nosotros hemos hecho escuela del divisionismo”. Curiosas palabras en boca de quienes pretendieron encarnar el dogma del anarquismo local.
Que quede claro que no nos anima el deseo de entablar polémicas inútiles con quienes nos consideramos compañer*s de lucha – al menos nosotr*s nos consideramos así. No tenemos las respuestas a todos los interrogantes, sino más bien dudas. Estas breves líneas que escribimos no son más que un intento de pensarnos libertari*s hoy, para no caer en los trágicos errores del pasado.
El anarquismo que busca persuadir a la juventud le debe más a gente como Severino que a much*s de sus teóricos de salón.
http://proyectilfetal.blogspot.com/
proyectilfetal@gmail.com
Para Severino, América Scarfó y sus hermanos (verdadero grupo de afinidad), en nuestro recuerdo, siempre.
Fuimos a un acto por el “Día de la Justicia Popular”. Nos encontramos con una lectura quasi o pseudo mística de Simón como “hijo del pueblo, que no cayó del cielo, producto del pueblo, en nombre de quien se sacrifica” o como “joven que recoge el amor popular y lleva acabo una acción por y para las masas”.
La pregunta que flota es si el accionar de Simón está justificado por el pueblo, ¿hubiera sido tan levantado hoy si otra hubiera sido la historia? ¿Si el pueblo, en aquel momento, no hubiera apoyado a Simón, entonces su accionar acaso no estaría justificado?
¿Somos pres*s acaso de la voluntad de la masa/pueblo? ¿Es la masa todo el pueblo? ¿Es el pueblo la clase?¿Las voluntades y la espontaneidad revolucionarias quedan supeditadas a una lógica democrática popular de cantidad de seguidores (fieles) que apoyen la causa? ¿Somos sólo hij*s de la circunstancia histórica? ¿ El salto cualitativo no se puede pegar de manera independiente, somos sólo producción histórica, esculpidos por “la voluntad popular”?
¿La voluntad popular es la misma, acaso, que apoyó la dictadura militar, que votó a Menem dos veces, a De la Rua y a los Kirchner, o a Hitler? ¿Quién se atreve a dictar cuál es el momento propicio? ¿Quién cocina los acuerdos, que luego, esos mismos dirán “se han roto”? Acuerdos pergeñados en comités cerrados, con acuerdos previos para poder ingresar.
Postular hoy que sólo los trabajadores podrán “liberar a la humanidad”, no sólo recuerda al postulado del marxismo de los trabajadores como único “sujeto de la revolución”, sino que, pero aún, nos condenará a esperar una vida tratando de organizar a la identidad y conciencia trabajadora por gremios, en un mundo donde los gremios y las identidades se han atomizado hasta desaparecer, donde los trabajos no tiene lugar de regencia, ni lugar donde agruparse, donde quienes son trabajadores aspiran a no trabajar más, y no se reconocen en su labor, porque el trabajo no genera identidad, donde la mayoría del trabajo es independiente, precarizado, desde otros lugares, donde ya casi no quedan fábricas como las conocidas por activistas y militantes de la FORA o de la USA o de la UGT, y principalmente donde el 53 % de la población de nuestro país vive en la pobreza, con trabajos esporádicos, informales, o sin ningún oficio. Humildemente, creemos que el anarquismo tiene la urgente tarea de pensar las estructuras de dominación actuales, con sus modalidades propias, que son muy distintas a las de las primeras décadas del siglo XX. El tan citado Malatesta decía -¡en 1907!- que “el movimiento obrero es sólo para mí un medio, pero el mejor de los medios de los que disponemos.” Sin necesidad de médiums, podemos afirmar que otras serían sus palabras en el 2007.
Poniendo fuera de toda duda el carácter de incuestionable que tiene –o debería tener- para tod* quien se dice anarquista el acto de justicia de Simón al terminar con Ramón Falcón, otro interrogante también nos quedó flotando en la Biblioteca, al escuchar que con tanto énfasis se separaba su acción de la “violencia” atribuida a otras “tendencias” del movimiento anarquista. Pensamos en Severino Di Giovanni y sus jóvenes compañeros Scarfó, fusilados por la dictadura de Uriburu, expresión pura de un anarquismo que defendía el derecho libertario de expropiar para hacer la revolución y que fue combatido hasta el escándalo por la tendencia agrupada en torno a “La Protesta”. Incluso después de su muerte, se siguió escarneciendo la figura de Severino, acusado de espía comunista, agente fascista, vulgar ladrón, etc: “no creo que para el movimiento anarquista sea una pérdida”, escribió Diego Abad de Santillán a Max Nettlau en una carta de 1931. A la luz de las palabras de Santillán, parece que a Severino no lo acompañaba el amor de las masas y por eso no era lamentable su pérdida o la posterior persecución de su compañera América y de los pocos compañeros de su grupo afín que pudieron escapar del fusilamiento. ¿Acaso la acción directa de est*s anarquistas no se explica, como los actos vindicativos de Radowitsky o Wilckens, por las condiciones históricas? ¿Qué calificativo merecen sus actos entonces?
El mismo López Arango y Abad de Santillán sostuvieron que “nosotros hemos hecho escuela del divisionismo”. Curiosas palabras en boca de quienes pretendieron encarnar el dogma del anarquismo local.
Que quede claro que no nos anima el deseo de entablar polémicas inútiles con quienes nos consideramos compañer*s de lucha – al menos nosotr*s nos consideramos así. No tenemos las respuestas a todos los interrogantes, sino más bien dudas. Estas breves líneas que escribimos no son más que un intento de pensarnos libertari*s hoy, para no caer en los trágicos errores del pasado.
El anarquismo que busca persuadir a la juventud le debe más a gente como Severino que a much*s de sus teóricos de salón.
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La autonomía de lxs sujetxs
Mariela tiene 26 años, pero si la vieras, pensarías que por lo menos ronda los 40. Flaquita, sucia, con la espalda encorvada, el pelo atado, su estampa toda visibiliza las marcas indelebles de una vida cruel. Aunque hoy no lleva puestos tantos moretones, su cara tiene tatuada indeleblemente la violencia extrema: ni el cachetazo a mano abierta, ni la toalla mojada con la que se le pega a las mujeres en situación de prostitución cuyos cuerpos aún conservan valor en el mercado. En cambio, golpes de puño cerrado, como un hierro candente, sobre sus pómulos, párpados y labios le han esculpido un nuevo rostro en una mueca eterna de desfigurado espanto.
Ignoro si Mariela ha tenido alguna vez un orgasmo, si sabe lo bien que se siente que le chupen la concha, si alguna vez sintió placer al coger. Lo que sí sé es que un médico caritativo le ligó las trompas con tan solo tres hijos, antes de los usuales 5 de rigor que los profesionales de la salud obligan a las mujeres en estas situaciones a parir a para garantizar que su maternidad se vea realizada. Se ve que éste se apiadó de ella, y hoy Mariela, con la tranquilidad de no quedar preñada, puede ser violada cotidianamente, no sólo por el mismo hombre que le dejó la cara así y le hizo estos tres hijos- hipersexualidados, ultra-violentos, por los que nadie vela-, sino quizás también por toda la barra de borrachos derruidos con los que ambos paran, y frente a los cuales, en cualquier momento del día, delante de cualquier otra persona, la faja sin contemplación.
Mariela, sus hijos y este hombre viven los 5 en la plaza donde se reúne mi asamblea cada 15 días. Antes habían logrado vivir en una pieza de un hotel de la zona Sur de la ciudad de Buenos Aires, pero se les incendió: se conoce que una gélida noche de invierno hicieron un fuego que les quemó las pocas cosas que tenían. De ahí se fueron a la plaza. Él chorea y le niega a toda su prole, a ella, y a él mismo la posibilidad de recaer en uno de los albergues que el gobierno de la ciudad “dispone” para gente en situación de calle. Los motivos para no ir ahí, si es que hay alguno, excede toda razón lógica, aunque seguro hay quienes tienen motivos válidos para no recalar ahí. Mariela, por su parte, aprendió muy bien la lección de no moverse sola sino es en el radio que él alcanza con la mirada, ese circuito de la plaza es el único que ella puede hacer sin su compañía.
Mariela me hace pensar, más allá de toda indignación, más allá de todo deseo de justicia, en un principio básico: la autonomía jurídica de los sujetos. Porque sea confesado esto: Mariela no quiere dejarlo. Se dice que su hermana, que tiene un techo en la provincia, la alberga, pero sin él. Alguna vez, ella se ha escapado de su vigilancia, pero él ha ido a buscarla hasta esa casa, y no tan por la fuerza como quisiéramos, la trajo de vuelta a la plaza. Pero eso era antes, ahora ella sólo quiere que él cambie. La camioneta de Buenos Aires Pesente vino a hacerles una visita con sus asistentes sociales, pero sin el expreso consentimiento de ella, no se la puede llevar del lugar, aunque su vida corra grave riesgos. Sin ir más lejos, el mes pasado a su hija de menos de dos años fue atropellada por una moto, y nuevamente en el hospital Mariela tuvo una oportunidad de zafar de calle, las violaciones y las golpizas. Pero hoy en nuestro país no se institucionaliza a nadie que no tenga voluntad expresa de hacerlo y así lo exprese. Mariela, entonces, sigue en la cárcel de la plaza. Duermen sobre colchones, y sus fuerzas, las de ambos, no han logrado reunirse siquiera para juntar dos chapas y hacer un techo: cuando llueve, se quedan bajo el ombú mojándose. Y que quedé aclarado, no se trata acá de alguien que no ha alcanzado aún la tendencia y vive en la retaguardia, pero es susceptible, con prácticas activas, de ser persuadida sino una persona que ha descendido a un abismo del cuál la buena voluntad verbal no la va a sacar.
Por eso, ¿cuándo se puede afirmar que un ser humano está construido/a psíquicamente como para ser sujeto susceptible de ejercer la propia voluntad? ¿Cómo es que el “hermoso” discurso de la autonomía y la autogestión vino a convertirse en una máquina perfecta que justifique al Estado ultraliberal para no hacerse responsable de las condiciones de vida (o de muerte) que le impuso a ciertos individuos en situaciones extremas? ¿Se puede seguir pensando en “ella no quiere”, cuando ella ha sido arrojada a un sitio donde las criaturas ya no son nada? Mariela no podrá expresar jamás el deseo de vivir, o la pulsión de auto conservación, que ya no posee, si es que alguna vez la tuvo. ¿Quién se la quitó? ¿El frió y el hambre de la intemperie? ¿Las golpizas diarias, el ultraje sexual reiterado? ¿Fue acaso su familia, cuando ella aún podía llamar así a sus progenitores? ¿O quizás todo el alcohol etílico de la más baja calidad que ingiere para poder sobrellevar esa existencia en un sopor de inconciencia que le permita sentir menos el dolor?
No estoy tratando aquí de encontrar ni las causas ni las culpas de cómo Mariela llegó a estar donde está ni tampoco de cómo llegó a ser lo que es hoy. Ni las causas ni las culpas resolverán el dilema sobre la autonomía de los seres humanos. Simplemente me parece que pedirle a esta individua que exprese tan solo un “Ayudame” o un “Sacame de acá” es igual que pedirle a uno de mis gatos que hable. Mariela ha sido convertida en una cosa, sin palabras, sin necesidades, constituida como “no-persona”. Por su parte, el Estado liberal, aludiendo a la autonomía y la voluntad expresa de los sujetos se escuda para 1) para no gastar un centavo de su plusválico capital en salvaguardar el cuerpo y las vidas de estos individuos, 2) lograr que las personas frecuenten menos el espacio público por miedo o repulsión que personas como Mariela y su familia causa, 3) legitimar el accionar en un discurso de “se lo merece, no quiere hacer nada por ella misma”, que la gente reproduce sin pensar, 4) producir una nueva categoría de individuos no-personas que ya no pueden ser considerados ni humanos, y como tales son tratados por la sociedad toda, hasta el punto de ignorarles el sufrimiento.
Del mismo modo, estoy convencida que por mala que pueda ser una institucionalización, sólo en un campo de concentración Mariela podría estar peor que en la plaza hoy. De toda maneras, no se trata de mejorar las instituciones, como si estas pudieras resolver el problema de Mariela, cuando son activas cómplices en lo que está pasándole; sino de dejar de fingir y actuar con la misma hipocresía con la que el Estado la trata al exigirle que exprese, verbalmente, o físicamente, una voluntad que ayude a terminar con su calvario, condición que su cuerpo hoy ya no puede sustentar, como única forma de cese de su tortura, que se exprese, tal como lo haría otra mujer, de manera autónoma, libremente, por su propia voluntad, es un dislate. Mariela está imposibilitada de producir no ya por la mera falta de estructura psíquica, innata o producto de su entorno “íntimo”, sino porque ha sido producida así por un sistema conciente de lo que produce y crea y de porqué lo hace. Ella y su silencio, o su expresión auto-destructiva, es el horror que el sistema nos impone a todos como lección, seres abyectos y repelentes que serán abandonados a la malaventura hasta la muerte, no como falla, error o falencia de un sistema a mejorar o en proceso de cambio, sino a conciencia" y con un objetivo concreto del poder que ya ni necesita tener un ejército de reserva.
Ignoro si Mariela ha tenido alguna vez un orgasmo, si sabe lo bien que se siente que le chupen la concha, si alguna vez sintió placer al coger. Lo que sí sé es que un médico caritativo le ligó las trompas con tan solo tres hijos, antes de los usuales 5 de rigor que los profesionales de la salud obligan a las mujeres en estas situaciones a parir a para garantizar que su maternidad se vea realizada. Se ve que éste se apiadó de ella, y hoy Mariela, con la tranquilidad de no quedar preñada, puede ser violada cotidianamente, no sólo por el mismo hombre que le dejó la cara así y le hizo estos tres hijos- hipersexualidados, ultra-violentos, por los que nadie vela-, sino quizás también por toda la barra de borrachos derruidos con los que ambos paran, y frente a los cuales, en cualquier momento del día, delante de cualquier otra persona, la faja sin contemplación.
Mariela, sus hijos y este hombre viven los 5 en la plaza donde se reúne mi asamblea cada 15 días. Antes habían logrado vivir en una pieza de un hotel de la zona Sur de la ciudad de Buenos Aires, pero se les incendió: se conoce que una gélida noche de invierno hicieron un fuego que les quemó las pocas cosas que tenían. De ahí se fueron a la plaza. Él chorea y le niega a toda su prole, a ella, y a él mismo la posibilidad de recaer en uno de los albergues que el gobierno de la ciudad “dispone” para gente en situación de calle. Los motivos para no ir ahí, si es que hay alguno, excede toda razón lógica, aunque seguro hay quienes tienen motivos válidos para no recalar ahí. Mariela, por su parte, aprendió muy bien la lección de no moverse sola sino es en el radio que él alcanza con la mirada, ese circuito de la plaza es el único que ella puede hacer sin su compañía.
Mariela me hace pensar, más allá de toda indignación, más allá de todo deseo de justicia, en un principio básico: la autonomía jurídica de los sujetos. Porque sea confesado esto: Mariela no quiere dejarlo. Se dice que su hermana, que tiene un techo en la provincia, la alberga, pero sin él. Alguna vez, ella se ha escapado de su vigilancia, pero él ha ido a buscarla hasta esa casa, y no tan por la fuerza como quisiéramos, la trajo de vuelta a la plaza. Pero eso era antes, ahora ella sólo quiere que él cambie. La camioneta de Buenos Aires Pesente vino a hacerles una visita con sus asistentes sociales, pero sin el expreso consentimiento de ella, no se la puede llevar del lugar, aunque su vida corra grave riesgos. Sin ir más lejos, el mes pasado a su hija de menos de dos años fue atropellada por una moto, y nuevamente en el hospital Mariela tuvo una oportunidad de zafar de calle, las violaciones y las golpizas. Pero hoy en nuestro país no se institucionaliza a nadie que no tenga voluntad expresa de hacerlo y así lo exprese. Mariela, entonces, sigue en la cárcel de la plaza. Duermen sobre colchones, y sus fuerzas, las de ambos, no han logrado reunirse siquiera para juntar dos chapas y hacer un techo: cuando llueve, se quedan bajo el ombú mojándose. Y que quedé aclarado, no se trata acá de alguien que no ha alcanzado aún la tendencia y vive en la retaguardia, pero es susceptible, con prácticas activas, de ser persuadida sino una persona que ha descendido a un abismo del cuál la buena voluntad verbal no la va a sacar.
Por eso, ¿cuándo se puede afirmar que un ser humano está construido/a psíquicamente como para ser sujeto susceptible de ejercer la propia voluntad? ¿Cómo es que el “hermoso” discurso de la autonomía y la autogestión vino a convertirse en una máquina perfecta que justifique al Estado ultraliberal para no hacerse responsable de las condiciones de vida (o de muerte) que le impuso a ciertos individuos en situaciones extremas? ¿Se puede seguir pensando en “ella no quiere”, cuando ella ha sido arrojada a un sitio donde las criaturas ya no son nada? Mariela no podrá expresar jamás el deseo de vivir, o la pulsión de auto conservación, que ya no posee, si es que alguna vez la tuvo. ¿Quién se la quitó? ¿El frió y el hambre de la intemperie? ¿Las golpizas diarias, el ultraje sexual reiterado? ¿Fue acaso su familia, cuando ella aún podía llamar así a sus progenitores? ¿O quizás todo el alcohol etílico de la más baja calidad que ingiere para poder sobrellevar esa existencia en un sopor de inconciencia que le permita sentir menos el dolor?
No estoy tratando aquí de encontrar ni las causas ni las culpas de cómo Mariela llegó a estar donde está ni tampoco de cómo llegó a ser lo que es hoy. Ni las causas ni las culpas resolverán el dilema sobre la autonomía de los seres humanos. Simplemente me parece que pedirle a esta individua que exprese tan solo un “Ayudame” o un “Sacame de acá” es igual que pedirle a uno de mis gatos que hable. Mariela ha sido convertida en una cosa, sin palabras, sin necesidades, constituida como “no-persona”. Por su parte, el Estado liberal, aludiendo a la autonomía y la voluntad expresa de los sujetos se escuda para 1) para no gastar un centavo de su plusválico capital en salvaguardar el cuerpo y las vidas de estos individuos, 2) lograr que las personas frecuenten menos el espacio público por miedo o repulsión que personas como Mariela y su familia causa, 3) legitimar el accionar en un discurso de “se lo merece, no quiere hacer nada por ella misma”, que la gente reproduce sin pensar, 4) producir una nueva categoría de individuos no-personas que ya no pueden ser considerados ni humanos, y como tales son tratados por la sociedad toda, hasta el punto de ignorarles el sufrimiento.
Del mismo modo, estoy convencida que por mala que pueda ser una institucionalización, sólo en un campo de concentración Mariela podría estar peor que en la plaza hoy. De toda maneras, no se trata de mejorar las instituciones, como si estas pudieras resolver el problema de Mariela, cuando son activas cómplices en lo que está pasándole; sino de dejar de fingir y actuar con la misma hipocresía con la que el Estado la trata al exigirle que exprese, verbalmente, o físicamente, una voluntad que ayude a terminar con su calvario, condición que su cuerpo hoy ya no puede sustentar, como única forma de cese de su tortura, que se exprese, tal como lo haría otra mujer, de manera autónoma, libremente, por su propia voluntad, es un dislate. Mariela está imposibilitada de producir no ya por la mera falta de estructura psíquica, innata o producto de su entorno “íntimo”, sino porque ha sido producida así por un sistema conciente de lo que produce y crea y de porqué lo hace. Ella y su silencio, o su expresión auto-destructiva, es el horror que el sistema nos impone a todos como lección, seres abyectos y repelentes que serán abandonados a la malaventura hasta la muerte, no como falla, error o falencia de un sistema a mejorar o en proceso de cambio, sino a conciencia" y con un objetivo concreto del poder que ya ni necesita tener un ejército de reserva.
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viernes, 23 de noviembre de 2007
Polémica en España por la TV que estimula la violencia doméstica
El flagelo de la "telebasura" ya ha traspasado todos los límites en España y ahora se reclama una ley que regule seriamente el espacio público televisivo, donde todo puede pasar, después de un asesinato machista posterior a uno de estas deplorables emisiones.El trágico resultado es que falleció degollada por su ex pareja, que cuatro días antes la había interpelado ante las cámaras, la joven inmigrante rusa Svetlana, de 30 años, madre de un nene de dos. Con ella llegan a setenta las mujeres víctimas fatales de la violencia de sus parejas, parientes o ex relaciones, superando el número de asesinadas el año anterior con 68 decesos. Cuarenta y nueve de las asesinadas son españolas y el resto inmigrantes. En 2007 se batirán en España todos los récords de esta barbarie. Ricardo, un alicantino de 30 años, se presentó en la productora del programa "El diario de Patricia", de Antena 3, y pidió dialogar ante las cámaras con su ex novia para aclarar un tema económico que los mantenía enfrentados. Le había hecho solicitar un préstamo a Svetlana que Ricardo no podía pagar.En realidad, era una trampa porque Ricardo estaba condenado desde el 31 de octubre pasado a once meses de prisión y dos años de alejamiento de su pareja por malos tratos. En la productora Boomerang se pusieron en contacto con la víctima para anunciarle que iba a recibir una "sorpresa" en vivo y en directo. Svetlana aceptó creyendo que iba a aparecer alguno de sus parientes que viven en Rusia.Ante las preguntas de algún desconfiado productor, Ricardo reconoció que además del crédito que le había hecho pedir a Svetlana y no podía pagar había otras causas para la separación. "Bue no, también yo soy un poco celoso. La agobio mucho, siguiéndola, yendo detrás de ella, vigilándola", confió.Ya en el aire, la "sorpresa" de Svetlana fue mayúscula cuando se presentó su maltratador que, de rodillas, reclamó su perdón, le ofreció un anillo de compromiso y le pidió que se casaran. Ella se negó, sollozando. Cuatro días después, el domingo pasado, Ricardo le asestó una profunda cuchillada, equivalente al degüello. Svetlana, murió al día siguiente en el Hospital de Alicante.La tragedia la desencadenó una emisión de la llamada "prensa rosa" que convierte en espectáculo de seguro éxito las miserias ajenas, y se especializa en enfrentar parientes enconados, amigos que se odian y tratar de reconciliar a parejas rotas.La delegada especial del Gobierno contra la violencia sobre la mujer, Encarnación Orozco, expresó su preocupación por el hecho de que ciertos programas de TV estén propiciando el reencuentro entre maltratadores y sus víctimas. "No se puede mediar en situaciones de violencia machista", sentenció.Asociaciones de telespectadores piden que Antena 3 retire de la programación la emisión donde se desencadenó la tragedia. "No puede ser que una cadena televisiva tenga como invitado a un maltratador con una orden de alejamiento y encima le dé espacio y tiempo para declararse a una joven que acudió engañada", señaló Josep María Guerra, un telespectador de Cataluña. Un día de la semana pasada, comenzó el programa que terminó en tragedia. Música fuerte, aplausos forzados. Ante la embobada audiencia, Ricardo contó que había conocido a Svetlana en el edificio donde vivían, se enamoraron y después rompieron. Además, admitió: "Sé que le he fallado a mi pareja. Ella se ha sentido estafada y me ha dejado. Es injusto, he hecho todo por ella". Svetlana permanecía ignorante de todo, aislada en otro sector del estudio. La cámara la enfoca cuando la presentadora le pregunta a la joven rusa si se ha separado de Ricardo por el préstamo que pidió y él no paga. Ella, una bella mujer de ojos azules, aparece sorprendida por el cariz que tomaba la "sorpresa". Aclara que no se separaron por problemas de dinero. "No lo he dejado por eso sino por muchas otras cosas", confía.De inmediato, aparece Ricardo que besa dos veces a su ex compañera. Con el corazón en un hilo la audiencia escucha al maltratador, e inminente asesino, ponerse tierno. "Te quiero. La vida es una y quiero vivirla contigo para siempre. Este es el anillo que tú me diste hace dos años, (se arrodilla). Quiero que te cases conmigo. Eres todo para mí. Todo. Sin ti, no quiero vivir mi vida. Contigo para siempre", recita.Svetlana, solloza y se niega. La conductora Patricia Gaztañada no suelta prenda e insiste ante la chica rusa, que vuelve a rechazar toda posibilidad de casarse con Ricardo y de reanudar la relación. "¿Se ha acabado?", importuna la presentadora y Svetlana responde con un rotundo "¡Sí!". La sentencia de cárcel y el alejamiento no se aplicaron porque la Policía judicial no encontró a Ricardo para comunicarle la decisión. El maltratador estaba furioso ésta vez porque no sólo se habían repetido las acusaciones de Svetlana ante la Justicia por la violencia de Ricardo contra ella sino además porque creía haber hecho el ridículo ante millones de espectadores.El domingo, escondiendo un filoso cuchillo, Ricardo encontró a Svetlana en el portal de una vivienda en un barrio alicantino y le asestó una profunda puñalada en el cuello. Después huyó. Una ambulancia trasladó a Svetlana al Hospital General Universitario de Alicante donde agonizó hasta fallecer horas después.
http://www.clarin.com/diario/2007/11/22/elmundo/i-02615.htm
Gracias Laura por mandarnos esto
http://www.clarin.com/diario/2007/11/22/elmundo/i-02615.htm
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