jueves, 5 de junio de 2008

Matrimonio y Amor



Traduccion: Proyectil Fetal...

Advertencia: empieza bien arriba, se pone un poco cursi hacia el final, guardiiiiiiiiiiiii.

La noción popular acerca del matrimonio y el amor dice que ambos son sinónimos, que florecen de los mismos motivos, y cubren las mismas necesidades humanas. Como la mayoría de las nociones populares, ésta también descansa no sobre hechos reales sino sobre la superstición.
El matrimonio y el amor no tienen nada en común, están en polos opuestos, son, de hecho, antagonistas. Sin duda, algunos matrimonios son el resultado del amor. Sin embargo, no porque el amor pueda afirmarse en el matrimonio, sino más bien porque las convenciones le pueden quedar chicas a algunas pocas personas. Existe hoy un gran número de varones y mujeres para quienes el matrimonio no es sino una farsa, y que se someten a él por el bien del que dirán. De cualquier modo, aunque es verdad que algunos matrimonios están basados en el amor, y aunque es igualmente cierto que el amor continúa en la vida matrimonial, mantengo que eso ocurre a pesar del matrimonio y no por él.
Por otra parte, es completamente falso que el amor resulte del matrimonio. Algunas raras veces, se conoce un caso milagroso de un matrimonio enamorándose después de consumado el mismo, pero mirándolo de cerca, se descubre que es simplemente ajustarse a lo inevitable. Cuando se saca una póliza de seguro, se paga en billetes y centavos, siempre con la posibilidad de discontinuar los pagos. Sin embargo, si la prima de seguro del marido es la mujer, ella paga son su propio nombre, su privacidad, su autoestima, su propia vida, “hasta que la muerte les separe”. Más aun, el seguro de matrimonio la condena a una vida eterna de dependencia, parasitismo, completa inutilidad, tanto individual como social. El varón también paga su peaje, pero como su esfera es más amplia, el matrimonio no lo limita en la misma medida que a la mujer. Él siente las cadenas en el sentido económico. La famosa frase del Dante en el Infierno[1] se aplica con igual fuerza al matrimonio: “Quién aquí ingrese, deje atrás toda esperanza[2].”
El matrimonio es una falla, únicamente un estúpido podría negarlo. Sólo con mirar las estadísticas de divorcio podemos darnos cuenta del amargo fracaso del matrimonio. Tampoco el argumento estereotipado filisteo[3] que la laxitud de las leyes de divorcio y la soltura creciente de las mujeres da cuenta de que uno de cada 12 matrimonios termina en divorcio; segundo, que desde 1870 los divorcios han crecido de 28 a 73 % por cada 100.000 habitantes; tercero, que el adulterio, desde 1867, como causal de divorcio, se ha incrementado 270,8%; cuarto, que el abandono de hogar creció 369,8%[4].
Además de estas alarmantes cifras hay una vasta cantidad de material, dramático y literario, que echa más luz sobre este asunto. Robert Herrick[5] en Together (Juntos), Pinero[6] en Mid Channel (Canal medio), Eugene Walter en Paid in Full[7] (Totalmente Pagado), y muchxs más autorxs discuten la esterilidad, la monotonía, la sordidez, la inadecuación del matrimonio como factor de armonía y entendimiento.
Lxs estudiantes pensativos no se contentarán con una explicación superficial de este fenómeno. Tendrán que excavar más profundo en la vida de los sexos para conocer por qué el matrimonio prueba ser tan desastroso. Edward Carpenter[8] dice que detrás de cada matrimonio se encuentra el vívido ambiente de ambos sexos, un ambiente tan diferente del uno para la otra, que el varón y la mujer deben permanecer como extrañxs. Separadxs por una pared inconmensurable de superstición, costumbre, hábito, el matrimonio no tiene el potencial para desarrollar conocimiento y respeto por sus miembros, sin los cuales la unión sería un fracaso. Henrik Ibsen[9], quien odiaba todas las farsas sociales, fue el primero, quizás, en darse cuenta de esta verdad. El personaje principal de Casa de Muñecas, Nora, abandona a su marido, no- como la estúpida crítica supone- porque estaba cansada de las responsabilidades o porque sintió la necesidad de los derechos de la mujer, sino porque se dio cuenta de que había estado casada por 8 años con un extraño a quien le había dado hijxs. ¿Puede haber algo más humillante, más degradante que la proximidad entre dos extrañxs? La mujer no necesita saber nada acerca del varón, excepto cuánto gana. Y para comprender a la mujer- ¿qué importa sino su apariencia agradable? No hemos superado el mito teológico de que la mujer no tiene alma, de que ella es un mero apéndice del varón, hecha de su costilla para uso del varón, un varón que era tan fuerte que le temía a su propia sombra.
Tal vez la pobre calidad de material de donde surge la mujer sea responsable de su inferioridad[10]. De todas formas, la mujer no tiene alma- ¿qué se puede entonces saber de ella? A parte, cuánto menos alberga el alma de una mujer, más valor tiene como esposa, es decir, más rápidamente será absorbida por su esposo. Es el esclavizante y dócil consentimiento a la superioridad del marido lo que ha mantenido la institución del matrimonio aparentemente intacta por tanto tiempo. Ahora que la mujer está comenzando a ser ella misma, ahora que gradualmente se da cuenta de que ella puede estar fuera de la gracia del amo, la sagrada institución del matrimonio es gradualmente minada y ninguna cuota de lamento sentimental puede permanecer.
Desde la infancia, se le dice a la muchacha promedio que su última meta es el matrimonio, por eso, su entrenamiento y educación se dirige a tal fin. Como una bestia muda, engordada para el matadero, se la prepara para eso. Sin embargo, se le permite conocer menos de sus funciones como esposa y madre que lo que el artesano necesita para realizar su oficio. Es indecente y sucio para una nena respetable conocer los vericuetos de la relación marital. En pos de una inconsistente respetabilidad, tal ignorancia necesita el voto matrimonial para convertir algo sucio en el acuerdo más puro y sagrado que nadie ose cuestionar o criticar. Y esa es la actitud del típico defensor del matrimonio. Se mantiene a la futura madre y esposa en total ignorancia de su único valor en el campo competitivo- el sexo. Por eso, ella entra en una relación eterna con un varón sólo para saberse estupefacta, repelida, indignada sin límite por el instinto más natural que existe- el sexo. Es seguro que un gran porcentaje de infelicidad, miseria, angustia y sufrimiento físico en el matrimonio se debe a la criminal ignorancia en temas de sexo, ignorancia que se presenta como gran virtud. Tampoco es exagerado decir que más de un hogar se ha roto por este hecho deplorable.
Sin embargo, si una mujer es libre y suficientemente grande para aprender los misterios del sexo sin sanción del estado o de la iglesia, será condenada como indeseable para ser la esposa de un “buen” hombre, cuya bondad consiste en un cerebro vacío y lleno de dinero. ¿Puede haber algo más indigno que la idea de que una mujer adulta y sana, llena de vida y pasión, deba negar el sexo, deba atenuar y dominar su intenso deseo, erosionar su salud, y corromper su espíritu, deba atrofiar su visión, retenerla contra la profunda y gloriosa experiencia sexual hasta que “un buen hombre” llegue y la tome para si como esposa? Este es tan solo uno de los factores que diferencia al amor del matrimonio, aunque no el menos importante.
La nuestra es una edad práctica. El tiempo en el que Romeo y Julieta se exponían a la ira de los padres por amor, cuando Gretchen se exponía a la murmuración de los vecinos por amor, no existe más. Si, en raras ocasiones, la gente joven se permite el lujo del romance, son tomandxs al cuidado de lxs mayores, vaciadxs y machacadxs hasta que se vuelvan “sensatxs”. La lección moral en la que se instruye a la muchacha, no es si el varón despierta su amor, sino “¿Cuánto tiene?”- único Dios de EE. UU. y el más importante-; “¿puede el varón mantenerme?”, es lo único que justifica el matrimonio. Gradualmente, esto satura cualquier pensamiento en la muchacha, sus sueños no son la luz de la luna y los besos, la risa o el llanto; sus sueños son ir de compras al shopping. Esta pobreza espiritual y esta sordidez son los elementos inherentes a la institución del matrimonio. El Estado y la Iglesia aprueban esto porque lo necesitan para controlar al varón y a la mujer.
Sin duda hay personas que siguen considerando el amor por sobre el dinero. Particularmente, esto es cierto en la clase social para la cual la necesidad económica les ha forzado a apoyarse mutuamente. El cambio en la posición de la mujer, creado a la fuerza por el factor económico, es de hecho fenomenal si pensamos que ella recién ha ingresado al área industrial. 6 millones de mujeres asalariadas, 6 millones que tienen los mismos derechos que los varones a ser explotadas, a ser robadas, a hacer huelga, o incluso a morir de hambre. ¿Algo más, patrón? Sí, 6 millones de trabajadoras asalariadas, desde los trabajos más intelectuales hasta las minas y las vías de tren, sí, incluso detectives y policías mujeres. Seguro que le emancipación se ha completado. Sin embargo, solo un reducido número del vasto ejército de mujeres asalariadas ven su trabajo como una situación permanente, tal como lo hace el varón. No importa cuán decrepito se encuentre éste, se le ha enseñado a ser independiente, a mantenerse a si mismo. Ya sé, nadie es realmente independiente en nuestra máquina económica; pero incluso el más bajo espécimen de varón odia ser un parásito, o ser conocido como tal. La mujer considera su posición de trabajadora como algo temporal, algo que se va a dejar de lado frente a una mejor oferta. Por eso, es mucho más difícil organizar a las mujeres que a los varones. “¿Por qué voy a participar en un sindicato? Me voy a casar, y quedarme en casa.” ¿Acaso no se le ha enseñado desde pequeña a pensar en el matrimonio como su fin último? Ella aprende suficientemente rápido que el hogar, aunque no tan grande como una prisión o una fábrica, tiene barrotes más sólidos. Tiene un guardián tan fiel que nadie se escapa de él. La parte más trágica es que el hogar no la libera de la esclavitud del salario, sólo incrementa sus labores.
De acuerdo a las estadísticas entregadas frente al Comité de trabajo y salario y hacinamiento de la población, solo el 10% de los trabajadores asalariados en Nueva York están casadas, y continúan trabajando en los peores empleos. Añádase a este horrible hecho las pesadas tareas domésticas, y entonces ¿qué queda de la protección y la gloria del hogar? De hecho, incluso la muchacha de clase media casada no puede hablar de su hogar puesto que es la presencia del varón el que crea esta esfera. No importa si el marido es un bruto o un encanto. Lo que quiero probar es que el matrimonio le garantiza a la mujer un hogar sólo por gracia del marido. Ella se mueve en la casa de ÉL, año tras año, hasta que su vida se vuelve chata, estrecha, y apagada. No sorprende que ella se vuelva también gruñona, pesada, mezquina, peleadora, chusma, insoportable, haciendo que el varón la abandone. Ella no puede irse, incluso si lo deseara, porque no hay adónde ir. Más aun, un período corto de matrimonio, de completa entrega de sus facultades, incapacita absolutamente a la mujer promedio para vivir en el mundo exterior. Se vuelve descuidada en su apariencia personal, torpe de movimientos, dependiente en las decisiones, cobarde en su juicio. Una carga y un aburrimiento que la mayoría de los varones llega a odiar y despreciar. Un ambiente maravilloso e inspirador para tener una vida, ¿no es cierto?
Pero, ¿cómo se protege a lxs hijxs sino es dentro del matrimonio? ¿No es acaso esa la consideración más importante? ¡Cuánta hipocresía, y vergüenza! El matrimonio que protege a lxs hijxs pero hay miles de niñxs de la calle o aboandonadxs. El matrimonio protege a lxs hijxs pero los institutos de menores y los orfanatos están sobrepoblados, las Sociedades de Prevención contra la Crueldad hacia lxs niñxs atareadísimas tratando de rescatar a las pequeñas víctimas de sus “amorosxs” padres, para re-ubicarlos en instituciones donde serán mejor tratadxs. ¡Todo eso es una burla!
El matrimonio quizás tenga el poder de llevar el caballo hacia el agua, pero ¿puede hacerlo beber? La ley pondrá al padre bajo arresto, y le dará ropas de preso, pero ¿acaso eso calmará el hambre infantil? Si el padre no tiene trabajo, o si esconde su identidad, entonces ¿para qué sirve el matrimonio? Invoca a la ley para llevar al hombre a la justicia, ponerlo tras una puerta cerrada, sin embargo, su trabajo no va para lxs hijxs, sino para el estado. Lxs niñxs solo recuerdan la imagen de sus padres presos. En cuanto a la protección de la madre, justamente allí radica la maldición del matrimonio. No es que la proteja realmente, sino que la sola idea es tan revulsiva, tan ultrajante, tan ofensiva, tan degradante como para condenarla eternamente a una vida parasitaria. Es como ese otro acuerdo paternalista- el capitalismo. Le roba al ser humano de sus derechos naturales, deja inconsciente su crecimiento, le envenena el cuerpo, le mantiene en la ignorancia, y la dependencia, e instituye la caridad, sacan provecho del último vestigio de respeto. La institución del matrimonio que vuelve a la mujer un parásito, un ser completamente dependiente y la incapacita para la lucha, le aniquila su conciencia social, le paraliza la imaginación, y luego le impone su graciosa protección que es ciertamente una trampa de la realidad, una parodia de la personalidad humana.
Si la maternidad es la mayor realización de la naturaleza humana, ¿qué otra protección necesita la mujer sino amor y libertad? El matrimonio desafía, obstaculiza y corrompe su realización. ¿No se le dice acaso a la mujer “solo a través de mí traerás vida al mundo?” ¿Acaso no la condena al encierro, no la degrada y humilla si se rehúsa a comprar su derecho a la maternidad mediante su propia venta? ¿Acaso no es solo el matrimonio quien permite la maternidad, aunque se haya concebido con odio o compulsivamente? Así las cosas, si la maternidad es una elección, de amor, de deseo, de pasión, ¿acaso no le clava a un inocente una corona de espinas y la graba en la frente con horribles letras rojas “bastardx”? Aun si el matrimonio tuviera todas las virtudes que dice tener, su crimen contra la maternidad lo excluiría del reino del amor.
El amor, el elemento más fuerte y profundo de la vida, el mensajero de la esperanza, de la felicidad, del éxtasis; el amor, que desafía las leyes, todas las convenciones, el amor, lo más libre de la vida, y su impronta más poderosa. ¿Cómo puede una fuerza tal ser sinónimo del estado y de la iglesia?
¿Amor libre? ¡Cómo si el amor pudiera ser otra cosa sino libre! El ser humano se compró un cerebro, pero nadie ha podido comprar el amor. El ser humano ha domeñado cuerpos, pero todo el poder sobre la tierra no ha podido con el amor. El ser humano ha conquistado naciones, pero todos sus ejércitos no pueden conquistar el amor. El ser humano ha encadenado y el espíritu, pero no ha podido ponerle cadenas al amor. Alto en un trono, con toda la pompa y el esplendor del oro, el hombre es pobre y está desolado, si el amor no se detiene ante él. Y si lo hace, el amor convierte a la casucha más pobre en radiante con calidez, vida y color. El amor tiene el poder mágico de convertir a un mendigo en rey. Sí, el amor es libre. No puede habitar sino en libertad. En libertad se entrega sin reserva, abundantemente, por completo. Todas las leyes, todas las cortes del universo, no pueden arrancarlo de la tierra una vez que el amor echó raíces. Si el suelo es estéril, ¿cómo puede el matrimonio hacer que brinde frutos? Es como un manotazo de ahogado ante la muerte.
El amor no necesita protección, es su propia protección. En la medida que el amor engendre vástagos, ninguna criatura será abandonada o morirá de hambre o necesitará afecto. Sé que esto es cierto cuando las mujeres se convierten en madres elegiendo libremente a los varones que ellas aman. Pocos niñxs engendrados en el matrimonio pueden disfrutar el cuidado, la protección, la devoción que las madres libres son capaces de brindar.
Quienes defienden la autoridad le temen a la maternidad libre, y les quitan su presa. ¿Quién luchará en las guerras? ¿Quién creará riqueza? ¿Quién hará a lxs policías, lxs carcelerxs, si las mujeres se rehúsan a tener hijxs indiscriminadamente? ¡La raza, la raza! Grita el rey, el presidente, el capitalista, el sacerdote. La raza debe ser preservada, aun si la mujer se degradada al nivel de una máquina. Pero estos esfuerzo son vanos para mantenerla apresada. En vano son también los edictos de la iglesia, los insanos atacas de quienes gobiernan, en vano e incluso el brazo de la ley. La mujer no desea mas ser una pieza de la reproducción de una raza enferma, débil, decrepita, de seres humanos que no tienen la fuerza o el coraje moral para liberarse del yugo de la pobreza y la esclavitud. En cambio, ella desea menos y mejores hijxs, engendrados y criados en el amor y por libertad de elección, no por compulsión, como impone el matrimonio. Nuestros pseudomoralistas todavía deben aprender el sentido profundo de la responsabilidad hacia lxs hijxs, que el amor en libertad despierta en el pecho humano. Ella preferiría no tener que traer vida a una atmósfera de destrucción y muerte. Y sí se convierte en madre, es para darle a lxs hijxs lo mejor y más profundo de su ser. Crecer con ellos es su lema, sabe que sólo así puede ayudar a construir la humanidad verdadera.
Ibsen debe haber tenido la visión de la madre libre, cuando, con giro magistral, retrató a la Sra. Alving[11]. Ella era la madre ideal porque se liberó del matrimonio y sus horrores, porque rompió sus cadenas, y liberó su espíritu hasta recobrar su personalidad, regenerada y fuerte. Era tarde para rescatar su vida. Aquellas que como Sra. Alving hayan pagado con sangre y lágrimas su despertar espiritual, repudian el matrimonio como imposición, chatura, y burla vacía. Saben, incluso si el amor permanece durante breve tiempo o por toda la eternidad, que es la única base elevada, creativa e inspiradora para un nuevo mundo, una nueva raza.
En nuestra jibarizada condición actual el amor es un extraño para la mayoría de las personas. Malentendido y esquivo, nunca hecha raíces, o si lo hace se marchita pronto y muere. Su fibra delicada no puede resistir la tensión y el sufrimiento diario que lo muele. Su alma es demasiado compleja para ajustarse a apretada trama del tejido social. Llora, se queja y sufre con aquellas personas que lo necesitan y no tienen la capacidad para llegar a él.
Algún día, algún día, los varones y las mujeres se levantarán y alcanzarán la cima de la montaña. Serán libres y fuertes listxs para recibir, tomar parte y disfrutar de los dorados rayos del amor. ¿Qué hermosura, qué imaginación, qué genio poético puede prever las potencialidades aproximadas de una fuerza tal en los seres humanos? Si el mundo llega parir en completo compañerismo y unicidad, el amor, y no el matrimonio, será su progenitor.


[1] Se refiere a la Divina Comedia de Dante Allighieri.
[2] “¡Oh, voi che entrate, lasciate ogni speranza!”.
[3] Se refiere el pueblo filisteo que figura en la Biblia, figurativamente persona vulgar y de cortos alcances. Diccionario Salvat (1993).
[4] Las estadísticas refieren al momento original de publicación de este escrito.
[5] (Cambridge, 1868 - Saint Thomas, 1938) Escritor y profesor estadounidense. Tras licenciarse en Harvard se dedicó, entre 1893 y 1923, a la docencia en el Departamento de Filología Inglesa de la University of Chicago. Desde 1935 hasta su muerte, Robert Herrick desempeño el cargo de Secretario del Gobernador de las Islas Vírgenes. El tema central de sus novelas es el conflicto entre los ideales de la clase media norteamericana y el materialismo y la ambición de la sociedad urbana. Así, muchas de sus novelas muestran a profesionales y empresarios que se afanan a lo largo de su vida por tener éxito en los negocios para, al final, darse cuenta de que ese empeño tan sólo los conduce a la infelicidad. Ésta es la conclusión a la que llega el protagonista de The Man who Wins (El ganador), de 1897, un médico que abandona la investigación para dedicarse a la lucrativa práctica de la medicina. Otro médico es el protagonista de The Web of Life (La telaraña de la vida), de 1900, mientras que The Common Lot (El lote común), de 1904, está protagonizada por un arquitecto. En The Real World (El mundo real), de 1901 pero vuelta a publicar en 1908 con el título Jock O'Dreams; A life for a Life (Una vida por una vida), de 1910, y en Waste (Despilfarro), de 1924, los protagonistas son directivos de empresas que acaban lamentando sus éxitos materiales. Memoirs of an American Citizen (Memorias de un ciudadano americano), de 1905, es quizás su novela más conocida. Narra la historia de Van Harrington, que además de amasar una fortuna, obtiene un escaño en el Senado de Estados Unidos, pero, contrariamente al resto de personajes de Robert Herrick, no se lamenta ni se arrepiente de su triunfo. La novela Sometime (Algún día), de 1933, es una utopía satírica. El autor también escribió diversos volúmenes de cuentos como Love's Dillemmas (Dilemas de amor), de 1898; Their Child (Su hijo), de 1903; El dueño de la fonda (The Master of the Inn, 1908); The Conscript Mother (La madre recluta), de 1916; y Wanderings (Andanzas), de 1925. Otras obras: Together (Juntos), de 1908; One Woman's Life (Vida de una mujer), de 1913; Clark's Field (El campo de Clark), de 1914, y Hespérides.
[6] Arthur Wing Pinero (1855 – 1934 Dramaturgo inglés, n. y m. en Londres. Ganó fama con una serie de ingeniosas farsas y comedias sentimentales: The Magistrate (1885), The Schoolmistress (1886), Dandy Dick (1887), Sweet Lavender (1888) y The Weaker Sex (1888). Con The Second Mrs. Tanqueray (1893) se acreditó como maestro de la comedia social y humana; la crítica lo comparó a Sheridan por la densidad de sus recursos escénicos. Entre sus últimas producciones figuran The Princess and the Butterfly (1897), Trelawney of the Wells (1898), A Wife Without a Smile (1905), The Big Drum (1915) y The Enchanted Cottage (1922). Fue uno de los primeros representantes del «ibsenismo», si bien su criticismo moral y social tuvieron alcance y eco limitados. Recibió la dignidad de caballero en 1915.
[7] Se refiere a la obra de teatro firmada bajo pseudónimo de Eugene Walter presentada en Febrero de 1914 en EE. UU., género dramático.
[8] Edward Carpenter nació el 29 de agosto del año 1844 en Brighton; y falleció el 28 de junio de 1929. Fue un escritor, poeta y filósofo socialista, antologista y activista homosexual. Se dio a conocer a finales del siglo XIX y principios del XX en Gran Bretaña, siendo además figura clave para la fundación de la Sociedad Fabiana y del Partido Laborista.

[9] Henrik Ibsen original dramaturgo noruego, fue uno de lo más importantes creadores de la moderna literatura dramática considerado el fundador del teatro de ideas. Nació el 20 de marzo de 1828 en el puerto de Skien, pequeña ciudad al sur de (Noruega) y murió el 23 de mayo de 1906 Cristianía (actual Oslo). Considerado el más importante dramaturgo noruego y uno de los autores que más ha influido en la dramaturgia moderna, padre del drama realista moderno y antecedente del teatro simbólico. En su época, sus obras fueron consideradas escandalosas por una sociedad dominada por los valores victorianos, obras que cuestionaban el modelo de familia y de sociedad dominante. Sus obras no han perdido vigencia y es uno de los autores no contemporáneos más representado en la actualidad. Casa de muñecas (1879). Desde sus primeros estrenos el 21 de diciembre de 1879 en el Teatro Real de Copenhague y el 20 de enero de 1880 en el Teatro Nacional de Cristianía, Nora, su protagonista, y su portazo final abandonando a su familia, se convirtieron en bandera del feminismo y su autor en abanderado. Ibsen plantea en esta obra, con el matrimonio Helmer, la relación entre sexos. Según sus propias palabras: Existen dos códigos de moral, dos conciencias diferentes, una del hombre y otra de la mujer. Y a la mujer se la juzga según el código de los varones. [...] Una mujer no puede ser auténticamente ella en la sociedad actual, una sociedad exclusivamente masculina, con leyes exclusivamente masculinas, con jueces y fiscales que la juzgan desde el punto de vista masculino.”(Notas para la tragedia actual. Ibsen.)

[10] Cf. Redondillas de Sor Juana Inés de la Cruz: “Hombres necios que acusáis/a la mujer, sin razón, /sin ver que sois la ocasión/de lo mismo que culpáis;…”
[11] En la obra de teatro Espectros (1881) de Ibsen, su protagonista, la señora Alving, siguiendo el consejo del pastor Manders, vive junto a su marido simulando ser feliz, siguiéndole en sus vicios e intentando ocultarlos, preservando la imagen respetable que la sociedad mantiene sobre él. Estrenada en Berlín fue prohibida el día de su estreno, fue igualmente prohibida durante quince años en Noruega al considerarla disoluta y revolucionaria.

martes, 3 de junio de 2008

Proyectil Fetal PRoyecta TRavesti


Proyectil Fetal PRoyecta TRavesti


Proyectil Fetal Proyecta Trava

Dos cortos dos y charla debate sobre "El eje del mal es heterosexual" de TRaficantes de Sueños

Movimiento Energico de la volutad de Lujan Montes
y
El Teje de Fernandez y Gurpegui

Gratis en la Federación Libertaria Argentina Constitucion 1551

15 de Junio a las 18hs puntual Gratarola

Organizan: FLA, individualidades afines, y Proyectil Fetal Anarco Queer
http://uk.mc520.mail.yahoo.com/mc/compose?to=proyectilfetal@gmail.com

sábado, 31 de mayo de 2008

Intersexualidad y derechos humanos



El Observatorio “Intersexualidad y Derechos Humanos” de Mulabi, así como las organizaciones y personas abajo firmantes, manifiestan por la presente su profunda preocupación ante la noticia publicada el pasado 15 de abril en el diario La República y reproducida con posterioridad en distintos portales electrónicos. La noticia en cuestión da cuenta del “fallo judicial” que “autorizó reasignar sexo y nombre de una niña hermafrodita”, quien habría sido asignada como varón al momento de su nacimiento, acaecido en el año 2004.


Dicho fallo fue antecedido por el hallazgo de órganos femeninos internos y por la realización de una intervención quirúrgica destinada a feminizar sus genitales de apariencia masculina, la cual fue realizada en el hospital Garraham de la ciudad de Buenos Aires. De acuerdo a la noticia, habrían estado en juego tanto la “verdadera identidad” de la niña, como su salud, comprometida por el desarrollo de “genitales masculinos causando el consecuente trastorno hormonal”. El fallo judicial en cuestión habría sido agilizado mediante la gestión del Defensor de Pobres y Ausentes de Corrientes, Dr. Enzo Di Tella, a instancia de la madre de la niña.


Tres son, a nuestro entender, las cuestiones precisadas de revisión urgente: En primer lugar, la identificación normativa del derecho a la identidad con la configuración de los genitales. Una vez detectada mediante estudios clínicos la presencia de órganos sexuales femeninos, y decidida la reasignación al género femenino, el cumplimiento pleno del derecho a la identidad no requiere de modo alguno la modificación quirúrgica de los genitales –en este caso, de la reducción quirúrgica del tamaño del clítoris. En segundo lugar, la cuestión del consentimiento. A pesar de las indudables buenas intenciones de todos los involucrados, la cirugía propuesta no deja de ser un procedimiento no consentido por la niña en cuestión. Esta falta de consentimiento se ve seriamente agravada por el carácter médicamente injustificado y las consecuencias mutilantes de la intervención quirúrgica realizada. En tercer lugar, el rol del Estado.


La noticia involucra en este proceso a distintas instancias oficiales –un hospital público, una Defensoría de Pobres y Ausentes, un tribunal de justicia. Todas instancias aparecen comprometidas de modo genuino con el bienestar de la niña, pero ninguna se comprometió, en definitiva, con la defensa de su integridad corporal y su autonomía decisional ni fue capaz de reconocer su carácter de sujeto de derecho, como no fuera del “derecho” a ser sometida, a los cuatro años, a un procedimiento quirúrgico tan irreversible como innecesario.


En cuarto lugar, el status de la diversidad. Solo la más cruda desvalorización social de la diversidad corporal puede justificar la violación de la integridad corporal y la autonomía decisional de esta niña. Al describir su cuerpo en los términos de una “malformación de la naturaleza” que no sólo amenaza su derecho a la identidad sino también su “integridad física y psíquica”, la intervención quirúrgica realizada parece no sólo necesaria, sino también imprescindible. Ese tipo de descripciones fuertemente desvalorizadas produce y naturaliza una diferencia que no es corporal, sino ética –la misma diferencia que instala la cirugía cuando mutila en nombre del cumplimiento de un derecho. La sociedad argentina ha demostrado en los últimos años un compromiso decidido con la afirmación del derecho a la identidad. En esta afirmación se incluyen, por ejemplo, la recuperación de la identidad de jóvenes sustraídos en su primera infancia por la Dictadura Militar el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios, los cambios de identidad de quienes se identifican en un sexo distinto al que se les asignaran al nacer y la lucha por el reconocimiento social y legal del travestismo como una identidad en sí misma.


Sin embargo, el derecho a la identidad no puede ser confundido con el derecho de la sociedad a imponerle a una niña el cumplimiento un determinado promedio corporal a fin de reconocerla como tal, ni puede tener como precio el cercenamiento de decidir de manera libre e informada acerca de sus opciones en el futuro. El artículo 18 inciso B de los Principios de Yogyakarta –cuyo título es la protección frente a abusos médicos- establece que los Estados “adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas y de otra índole que sean necesarias a fin de asegurar que el cuerpo de ningún niño o niña sea alterado irreversiblemente por medio de procedimientos médicos que persigan imponer una identidad de género sin el consentimiento pleno, libre e informado de ese niño o niña de acuerdo a su edad y madurez y guiado por el principio de que en todas las acciones concernientes a niñas y niños se tendrá como principal consideración el interés superior de las niñas y los niños”.


La Corte Constitucional de Colombia afirma, en tanto, que “los estados intersexuales interpelan entonces nuestra capacidad de tolerancia y constituyen un desafío a la aceptación de la diferencia. Las autoridades públicas, la comunidad médica y los ciudadanos en general tenemos pues el deber de abrir un espacio a estas personas, hasta ahora silenciadas”.


El mejor interés de niños y niñas nunca puede coincidir con la mutilación de sus genitales –una mutilación que al tener lugar en sus cuerpos mutila sin cesar el mundo en que compartimos.


Mauro Cabral


Observatorio Internacional “Intersexualidad y Derechos Humanos” Mulabi – Espacio Latinoamericano de Sexualidades y Derechos


mauro@mulabi.org

en la foto las bailarinas fransheska y fernanda de gay sin fronteras son trajes tipicos salvadoreños

domingo, 4 de mayo de 2008

Ojo de loca no se equivoca; Un huevo no es pollo



Por: Pedro Lemebel, puto bien puto



Algo hay que decir, al menos desatar la ira frente a la impudicia de cinco momias del Tribunal Constitucional que se arrogan el derecho de apoderarse del cuerpo de la mujer para decidir sobre sus proyectos fecundatorios.Pareciera que después de tanto andar en el difícil trayecto de la liberación, ciertos proyectos de identidad que creíamos ganados son remitidos a la mazmorra feudal del catolicismo inquisidor. ¿Pero quiénes hablan de la vida y la familia con la boca llena de espermios vinagres? La misma derecha miliquera cómplice del crimen a mansalva…¿Quién habla de la vida y pone los ojos blancos mirando al Altísimo? El mismo prelado al que se le espumea la boca negando el condón, que es el único salvoconducto en la frontera del sida. ¿Acaso, señor eclesiástico, su celibato pedófilo es más recomendable? Tal complicidad retrógrada entre los magistrados y la curia violenta el derecho que tiene toda mujer a decidir sobre su cuerpo. Si no eres dueña de tu cuerpo, mujer, ¿de qué mierda eres dueña? Mujer pobre, mujer proleta, mujer obrera, cansada de trabajar, lavar, educar, amamantar a la prole que, según estos beatos, te manda Dios. Como si Dios te diera un bono de mantención para la crianza. Como si los críos vinieran con una beca divina. Mira tú, si los ricos Opus pueden darse el lujo de parir a destajo porque les sobran las lucas.En el fondo, como dice una amiga, este pastel podrido es segregación clasista. Que tengan guaguas como conejas las cuicas UDI, que tienen servidumbre para que les críen a los nenes blanquitos. Porque también, si ellas no quieren, pueden hacerse el aborto de un millón, en el fundo o con el médico de la familia, y después llegar regias al cóctel en La Dehesa.Pero esa realidad glamorosa no es la suya, señora pobla. Con cueva ha logrado tener tres niños, y aun así, usted y su marido se sacan la chucha para educarlos. Y esa monserga de la vida, del huevito, del feto de días que piensa, canta ópera y recita la Biblia, el feto filósofo que es más que un ser humano.Quién sabe, quién tiene la seguridad del momento cuando empieza el mambo de la vida. Pura culpa y más culpa que le meten en la cabeza. Como dice mi amiga feminista Raquel Olea, ¿cuando usted se come un huevo, qué se come: un huevo o un pollo. Dirán que esto es facilismo. ¡Manual feminista!, gritará alguna cuica Opus. ¿Y qué? Todas las mujeres populares saben del aborto, del palo de perejil, del alambre y de los riesgos que corren con las aborteras clandestinas.Además, todas conocen los malos tratos y crueldades a que las someten en las postas públicas cuando llegan con hemorragia. La culpa cultural es la construcción madre, virgen y mártir que ha hecho esta sociedad occidental de la mujer. ¿Qué sabe el hombre de un cuerpo agredido en su género desde que nace? Nació chancleta, decía antes la gente, y las perritas se ahogaban en el río.Lo mismo pueden decir de mí; qué sé yo de esto, de un territorio corporal tan vasto y mortificado por un designio religioso y parturiento. Y quizá tendrían razón, pero me complicito con la libertad del cuerpo mujer y sus decisiones de supervivencia, de tener o no hijos, de tomar la píldora del día después, después de tener un rico sexo espumeante. ¿Por qué estos rígidos señores condenan a la clase trabajadora a tener sexo sólo procreativo? ¿Y si el polvo era sólo por calentura casual? Si la cachita era sólo para pasar la neura, sólo por deseo. Ustedes, señoronas de misa dominical, ¿conocen la palabra deseo? ¿O sólo se abren de piernas para tener hijos? Pero ese es problema de ustedes, y no tienen que imponer esa moralina al país entero.Tampoco se crean las damas zorrijuntas que llegar al aborto es una gimnasia recreativa. Si fallaron las pastillas, si no resultó el tarro, si el condón se rompió, la colegiala, la pobladora, tiene que vender lo que no tiene para arriesgarse con un raspaje con gillete mohosa.Alguna vez le pregunté a mi madre si se había hecho algún aborto. Me dijo que sí con aburrida indiferencia y después hablamos de otra cosa, mientras ella apagaba la tele donde el cura Hasbún vomitaba sentencias y amenazas con cola de lagarto




Para pensar un anarco feminismo disidente de genero....

con los huevos bien puestos, nos lo presta luz flamigera desde chile

jueves, 1 de mayo de 2008

El trato injusto a los Homosexuales (1900-1923) por Emma Goldman



"Ningún arrojo se requiere para manifestarse en contra de la injusticia"

Emma Goldman, anarquista, activista, conferencista y agitadora feminista estaba en París en 1900. El Dr. Eugene Schmidt la invitó a una cena con él, con los escritores Oskar Panizza y Oscar Wilde. Entusiasmada por conocer a Wilde y Panizza a quienes admiraba, Goldman aceptó la invitación y se olvidó de una importante reunión de comité. La reunión con Panizza y Wilde no se hizo. Unos días más tarde fue a pasear con el Dr. Schmidt. Goldman describe en su autobiografía que defendió públicamente a Wilde en EE. UU.:

Durante nuestra caminata por Luxemburgo le conté al doctor acerca de mi indignación por la condena de Oscar Wilde. Yo alegué en contra de aquellos miserable hipócritas que lo sentenciaron. "¡Usted!" exclamó el doctor sorprendido, " ¿Por quée?, usted era tan solo una jovencita en aquel entonces. ¿Cómo se atrevió a defender en público a Oscar Wilde en la puritana sociedad estadounidense?". "¡Pamplinas!" replique; " Ningún arrojo se requiere para manifestarse en contra de la injusticia." "¿Injusticia?" repitió; "no se trataba de eso exactamente desde el punto de vista legal, quizás desde el psicológico.” El resto de la tarde la pasamos debatiendo en torno a la inversión de género, la perversión y la cuestión de la diversidad sexual. A pesar de lo mucho que reflexionaba el doctor sobre ese tema, no era libre en su enfoque, y yo suponía que estaba un poco escandalizado porque yo, una mujer joven, hablaba sin reservas de tema tabú.

Al comienzo del siglo XX, Goldman se hizo famosa por ser una oradora magnética en temas controversiales; los tópicos de sus exposiciones frecuentemente se las veían con violencia policíaca y el asedio para silenciarla. Cuando se expresó sobre la homosexualidad, sin embargo, la censura vino desde otro ángulo, sus propios compañeros anarquistas. En su autobiografía, Goldman relata su tour de conferencias en 1915.

Mi tour este año no estuvo intervenido por la policía hasta llegar a Portland, Oregón, aunque ciertos temas que traté fueron cualquier cosa menos dóciles: anti belicismo, la pelea entre Caplan y Schmidt, amor libre, control de la natalidad, y el tema más tabú de la sociedad, homosexualidad. Tampoco Anthony Comstock y sus puritanos trataron de silenciarme aunque abiertamente discutí los métodos contraceptivos delante de diferentes audiencias.
La censura vino de parte de mis camaradas porque trataba tales temas “antinaturales” como la homosexualidad. El anarquismo ya era suficientemente malentendido y considerado depravado; era inadmisible añadirle ideas falsas al tratar formas sexuales pervertidas, arguyeron. Porque creo en la libertad de opinión, incluso en mi contra: les di la misma importancia a mis censores que la que le doy a los enemigos. De hecho, la censura de mis compañeros me volvió más segura de mi misma y tuvo el mismo efecto que la persecución policial: me volvió más decidida para defender a cada víctima contra el mal social o la moral de prejuicio.
Los varones y las mujeres que venían a verme a mis conferencias sobre la homosexualidad, y que me confiaban su angustia, y aislamiento, eran usualmente de un grano más fino que aquellxs que me expulsaban. La mayoría de ellxs han llegado a un entendimiento más adecuado de su diferencia luego de años de luchar contra la idea de enfermedad o una aflicción vergonzosa…
Para mi el anarquismo no era solo una teoría en el futuro distante, sino una influencia viva para liberarnos de nuestras inhibiciones, internas y externas, y de las barreras destructivas que separan a los seres humanos entre ellxs.

En 1923, un artículo de Emma Goldman apareció en el Anuario de Los Tipos Sexuales Intermedios (Sexual Intermediate Types), publicado por el Comité de Ciencia Humanitaria de Alemania, llevado adelante por las organizaciones de derechos de los homosexuales. El artículo de Goldman era una respuesta a Karl von Levetzow sobre el supuesto lesbianismo de Louise Michel, una carismática luchadora francesa que murió en 1905. El ensayo de Goldman tiene la forma de una carta fechada en Berlín, Marzo de 1923 y constituye una discusión crítica pro-homosexual y una defensa que trataba de mostrar la valía y el talento de famosas figuras históricas que se orientaban al amor por su mismo sexo- como una respuesta al retrato negativo por completo y mas difundido de los homosexuales.

Estimado Dr. Hirschfeld:
Estoy al tanto de sus grandes trabajos sobre psicología sexual hace ya varios años. Lo admiro profundamente por sus intervenciones valientes por los derechos de aquellas personas que no están en posición de expresar sus sentimientos sexuales porque no son lo que usualmente se llama “normal”. Ahora que he tenido el placer de conocerlo en persona y observar sus esfuerzos, siento más la impresión de su personalidad y espíritu que lo guía en esta difícil empresa. Su disposición de ofrecerme su publicación para presentar una crítica contra el ensayo de Herr von Levetzow sobre la supuesta homosexualidad de Louise Michel, es una prueba- como su hiciera falta una prueba –de que es usted un hombre con un profundo sentido de la justicia e interesado solo en la verdad…
... si Louise Michel alguna vez hubiera manifestado cualquier tipo de sentimiento sexual en todas las relaciones con la gente que amó, yo ciertamente sería la última en buscar limpiarla de su “estigma”.
Es una tragedia que la gente de diferente sexo quede atrapada en un mundo que muestra tan poca comprensión a lxs homosexuales, y es tan indiferente a las varias gradaciones y variantes de género y su gran significado en la vida. Lejos de mi buscar evaluar a esa gente como inferior, menos moral, incapaz de sentimientos más elevados o de acciones más elevados. Yo soy la última persona a la cual se le ocurriría “proteger” a Louise Michel, mi maestra y compañera, del cargo de homosexualidad. El servicio a la humanidad de Louise Michel y su gran trabajo social por la liberación no pueden ser ni expandidos ni reducidos cualquiear sean sus hábitos sexuales.
Años atrás, no sabía nada de psicología social y mi único acercamiento a la homosexualidad se limitaba a algunas mujeres que conocí en prisión (donde permanecí por mis convicciones políticas). Hablé a favor de Oscar Wilde no sin dudas.
Como anarquista, mi lugar siempre fue estar del lado de la persona perseguida. La persecución y sentencia de Wilde me golpeó como un acto de cruel injusticia y repulsiva hipocresía de parte de la sociedad. Por esa sola razón me levanté a su favor.
Más tarde llegué a Europa y conocí los trabajos de Havelock Ellis, Krafft-Ebing, Carpenter, entre otros, que me hicieron darme cuenta del terrible crimen en contra de Oscar Wilde y otros como él. De allí en más, defendí por escrito y oralmente a aquellos de naturaleza diferente acerca de sus sentimientos sexuales y necesidades….
De todo eso, los lectores podrán reconocer que cualquier tipo de prejuicio o antipatía a los homosexuales es completamente ajeno a mi. ¡Por el contrario! Entre mis amigos varones y mujeres, homosexuales o bisexuales.
Encuentro a estas personas mucho más elevadas en cuanto a su inteligencia, habilidad, sensibilidad, y encanto que el promedio. Empatizo profundamente con ellos, puesto que sé que su sufrimiento es mucho más complejo y mucho peor que el de la gente común. Pero existe entre muchxs homosexuales una perspectiva intelectual que yo debo seriamente desafiar. Me refiero a la práctica de suponer que cada personalidad prominente posible fuera la suya propia, y atribuir sus propios sentimientos y personalidades a todxs ellxs.

… Sin querer ofender a Herr von Levetzow, debo decir que … está relacionado con la concepción de la esencia femenina. El ve en la mujer un ser creado por naturaleza para deleitar al varón y tener hijxs, una figura domestica, esclava de la casa.
Cualquier mujer que falle en cumplir con estos requerimientos femeninos clisé es considerada rápidamente lesbiana…
La mujer moderna no trasciende solo por ser amada por un varón, busca entendimiento y camaradería, quiere ser tratada como ser humano y no simple objeto sexual de gratificación. Y como usualmente el varón no puede darle eso, se va con sus hermanas.
Yo deseo ver el retrato de Louise Michel como fue realmente: una mujer extraordinaria, una pensadora significativa, un espíritu profundo. Representó el nuevo tipo de mujer que es tan viejo como la raza, con un alma permanentemente a tono con la humanidad. En una palabra, Louise Michel fue una mujer completa, libre de prejuicios y de tradiciones que por siglos mantuvieron a las mujeres en cadenas y las degradaron a esclavas del hogar y objetos sexuales. La nueva mujer celebrada por la resurrección en la figura de Louise, es capaz de hazañas heroicas llenas de pasión y amor.

lunes, 21 de abril de 2008

El giro queer por Proyectil Fetal



http://www.proyectilfetal.blogspot.com/
proyectilfetal@gmail.com

El Giro Queer

Hemos mutado. La adscripción a las ideas de los post-estructuralistas no se debe a modas académicas o a la utilización de una jerga sino tiene que ver con la necesidad misma de analizar la sociedad actual para minar y socavar sus poderes desde las bases y ser capaz de destruirla radicalmente. Así como ante el mismo fenómeno, surgió una tendencia autoritaria marxista y otra que puso en el centro el problema de la jerarquía, a saber Bakunin, hoy nos hace falta contar con herramientas acordes a las individualidades emergentes para enfrentar las nuevas formas de dominación, explotación, opresión en nuestros cuerpos.
De allí que sostengamos que aunque el anarquismo no puede no ser feminista, el paso del tiempo ya puso en cuestión cosas de las que tenemos que dar cuenta, como por ejemplo que el binarismo sexual (varón/mujer) es un aparato ideológico del Estado que, como construcción social, produce una ficción cuyo objetivo es falsificar diferencias económicas, políticas, ideológicas como hechos naturales, y de ese modo, perpetuarlas. A través de la repetición de esta noción contingente, como así también de toda otra noción sobre las que se asienta “comodamente” el mundo que hasta ahora hemos conocido (familia, propiedad, trabajo, et cetera), se logra la encarnación de las normas hegemónicas en cuerpos e identidades que se presentan como hechos naturales (biológicos).
La anarquía como sociedad organizada sin autoridad, entendiéndose por autoridad la facultad de imponerse, ha demostrado hasta ahora en nuestra región poco interés por los modos y los medios para abordar estos fenómenos. Muchas veces, esto se debe a la constatación de que las minorías sexuales se normalizan y se asimilan en matrimonio, igualdad legal, representación mediática, etc. Efectivamente gays y lesbianas han dejado de ser un grupo radical, para convertirse en el reservorio de divergencia que alimenta el sistema. Por eso, más que ignorar el fenómeno, es menester llamar la atención sobre las contradicciones y las exclusiones provocadas por las luchas identitarias en busca de igualdad y reconocimiento que contribuyen a naturalizar la violencia de género, y la relación entre violencia y masculinidad, enmascarando la violencia inmanente a las relaciones conyugales y familiares, reforzadas incluso por las leyes de unión civil y derechos para gays y lesbianas, o reproducidas incluso en subculturas) y prácticas libertarias.
Sin una profunda auto-emancipación de todos los presupuestos naturalizados en nuestros cuerpos, productos de la sociedad de control, aún si el Estado fuera abolido, la opresión y las prácticas de dominación contra cierto tipo de sujetos (desde mujeres rebeldes hasta expresiones de género divergentes) persistirían. Y esto ya fue advertido a principio de siglo XX por la anarquista Emma Goldman, a cuyos textos habría que volver con la misma asiduidad con la que se visita a otros. Más aún, si hay un sujeto del anarquismo, históricamente ha sido el oprimido. Por eso la necesidad inmediata, la urgencia física, carnal, de que el anarquismo, revisando sus cimientos, se rejuvenezca puto y contra hegemónico, que se atreva a hacer estallar las bases mismas de la dominación contenida en nuestros corazones, formateados bajo esa lógica, con un crudo rechazo a todo dogmatismo. Hoy queremos recuperar esa noción para poder trabajar con las subculturas trans, entre otras, que en nuestro país se vuelve fuertemente visible en la identidad travesti[1]. No se trata de una apertura pintoresca hacia una variedad de nuevos sujetos ni caer en posturas esencialistas resistentes al devenir, sino un intento concreto de socavar el poder de la razón iluminista, desacralizar los géneros, y las esencias.
La vida tiene el potencial para ser mucho más que “pan, techo, tierra, pareja, procreación”; como ya dijeron las compañeras de la voz de la mujer: “Hemos decidido levantar nuestra voz en el concierto social y exigir, exigir, decimos, nuestra parte de placeres en el banquete de la vida”. Hoy planteamos barricadas atomizadas y múltiples que tiendan, mediante las astucias corporales, genitales, sexuales disidentes, no hegemónicas y sus prácticas, a la subversión total y posterior destrucción del sistema heteronormativo, capitalista, totalitario, mediante un proceso de cuestionamiento incesante que resista a cierto proceso de devenir mujer para poder construir incluso otras masculinidades.
Si algo hemos aprendido de la muerte de la hegemonía del positivismo, (es decir, la concepción marxista – históricamente probada incorrecta- de que “la revolución” se lleva adelante científicamente, de la misma forma a través de los tiempos), es que las barricadas son múltiples, porque múltiples son las formas de sujeción y dominación. Las resistencias anarco-queer que hoy estamos pensando en nuestra región giran en torno a la cuestión de “quiénes somos” y “cómo hemos llegado a ser” lo que somos, rechazando la violencia simbólica y material que anula la individualidad, atacando el poder, donde sea que se encarne, independientemente de la institución que lo represente de manera visible. Nuestro acercamiento no tiene por objetivo la liberación de las mujeres de la dominación masculina, basada en una diferencia sexual, sino salir de la lógica dialéctica y binaria sexo/género (varón/mujer) que supone una estructura de dominación vertical y sin fisuras, donde a un lado están los varones y al otro las mujeres, o a un lado los poderosos y al otro los oprimidos. La ansiosa obsesión occidental por desambiguar el sexo pretende reducir la expresión de género al único binomio disponible. La sociedad propone unos precipitados de identidad, más que pensar qué se es, es menester pensar entonces qué procesos de dominación nos han llevado "yo soy esto" para poder dinamitar el binomio varón/mujer como dice la filosofa transgénero Beatriz Preciado y así afirmar la multiplicidad infinita de sexos e identidades inclasficables. Suponemos al varón y la mujer como construcciones culturales basadas en principios visuales y anatómicos que son elevado a la categoría de verdades naturales a la vieja usanza medieval, y que excluyen, como patológicos y anómalos, a quienes no encajan con ellas.
No es que neguemos la realidad de opresión de aquellas individualidades socialmente asignadas como mujeres[2], especialmente cruda en los países del tercer mundo, pero tras décadas de feminismos burgueses, de socialismo autoritario, que legitiman el funcionar del estado, que peticionan y reclaman ante las puertas de las autoridades para que resuelvan los problemas de las mujeres (aborto, trata de personas, contracepción etc), que incluso llegan a pretender dirimir diferencias invocando a la policía, que esencializan y totalizan, envuelven y constriñen bajo el rótulo de mujer a todo tipo de expresiones de género libres , incluso al punto de excluirlas de sus agendas políticas (como ser las mujeres trans), llegamos a la conclusión que el “giro queer” supone tener prácticas feministas sin necesidad de ser mujer, en cualquier punto de inserción de lucha social en el que la individualidad se encuentre.
Así como la corriente anarquista más difundida termina quedando cristalizada en un obrerismo que niega las bases mismas que sustentan la idea, debemos procurar no repetir la misma experiencia no solo en el campo de la liberación de la mujer sino también de todas otras minorías, para no caer en esencialismos autoritarios. Cierta vertiente actual del anarco feminismo sigue insistiendo con que la revolución social anarquista va acabar por sí sola con la desigualdad entre los géneros masculinos y femeninos, y no ven que esa división misma está ya el germen de la opresión del poder sobre nuestras vidas.
Ni binarismo sexual, ni binomio sexo/género, de cuyas lógicas se desprenden las inequidades, las desigualdades, la división del trabajo y sus tareas. Ni ciencia ni ningún otro aparato ideológico de represión, simbólico o material, que nos discipline y controle.
[1] La experiencia travesti (que en sudamericana está cruzada fuertemente por clase y etnia, ejercicio de la práctica prostitutiva y un rechazo radical a los aparatos represivos del estado en casi la totalidad de los casos) desmonta el sistema sexo/género al volverlo a montar según otros principios organizadores que contravengan el ideal dimórfico regulador de cuerpos, deseos y placeres.
[2] Para mayor información y datos estadísticos Cf. http://proyectilfetal.blogspot.com/2007/12/dnde-va-el-acento-repitmoslo-feminismo.html.